La falsedad y la doble moral son características que se manifiestan continuamente en muchos sectores sociales.
Estos mecanismo son muy comunes en los centros de poder, como las religiones y los gobiernos. Son injusta porque violan el principio de justicia. Están en contra de los cánones morales de muchas personas y específicamente prohibido como pecado en muchas religiones. (El filósofo Leo Strauss acentuó la necesidad de mentir para ocultar una posición estratégica, o para ayudar a la diplomacia. Así lo hicieron también los representantes de la filosofía política, desde Maquiavelo hasta la «mentira noble» de Platón). Los grandes y pomposos salones de diferentes estilos arquitectónicos; ejemplo de uno de ellos, el neoclásico, son recurrente estos comportamientos dónde los títulos nobiliarios, las etiquetas, el glamour hacen el ir y venir de los caballeros y damas haciendo gala de sus logros y pocisión económica, panoplia idónea para dar rienda suelta a estas características anómalas ya fetiches en estas altas esferas sociales. El Marqués y su Marquesa inmersos en estos dominios desacralizados y dándose cuenta de la existencia desprovista de sentido, agotados de ganar, de tanto señoriar sin nada que perder y llenos de un inmenso hastío, deciden despojarse de sus ostentosos trajes y a ritmo de contradanza escapar de la mugre burguesa y explorar las verdad física y espiritual que quizás pudieran encontrar en un sector social observado de soslayo dónde la rumba es un plato que se come caliente. Es una rebelión indiscutible ante la búsqueda de la libertad!
El Marqués y la Marquesa de Lombillo se fueron de rumba para…
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||